Toshiba refuerza la ciberseguridad de sus impresoras de etiquetas y códigos de barras mediante un enfoque de “Seguridad por Diseño”, protegiendo el acceso, las comunicaciones, el firmware y las aplicaciones sin renunciar a una conectividad inmediata y una puesta en marcha sencilla.
Toshiba ha reforzado la seguridad de sus impresoras de etiquetas y códigos de barras mediante una arquitectura concebida para responder a las nuevas exigencias europeas de ciberseguridad sin añadir complejidad a su instalación, integración y funcionamiento diario.
Las impresoras de etiquetas han dejado de ser periféricos aislados. En la actualidad se conectan a redes corporativas, sistemas ERP y de gestión de almacenes, aplicaciones empresariales, plataformas en la nube y entornos de producción automatizados. Esta evolución aporta importantes ventajas operativas, pero también convierte estos dispositivos en elementos que deben protegerse dentro de la infraestructura tecnológica de cualquier organización.
La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad, ENISA, analizó 4.875 incidentes en su informe sobre el panorama de amenazas de 2025 y advierte de que los atacantes continúan explotando vulnerabilidades y comprometiendo la seguridad y resiliencia de las infraestructuras digitales europeas.
“Una impresora de etiquetas forma parte de procesos esenciales: identifica productos, permite preparar expediciones, garantiza la trazabilidad y conecta la producción con los sistemas corporativos. Por eso ya no puede considerarse un simple periférico. Debe protegerse como cualquier otro dispositivo conectado a la red”, afirma Miguel Sarwat, Director de Marketing y Comunicación de Toshiba Tec en España.
Seguridad desde el primer encendido
Frente a otras estrategias de protección basadas en deshabilitar por defecto la mayoría de los servicios de red, Toshiba lidera un enfoque diferente: incorporar la seguridad desde el diseño del equipo, pero manteniendo una experiencia de instalación ágil y sencilla.
Las impresoras permiten comenzar a trabajar mediante su interfaz Ethernet desde el primer momento, mientras que los servicios de red expuestos pueden configurarse de acuerdo con las políticas de seguridad de cada empresa.
Durante la puesta en marcha inicial, el sistema obliga además a establecer credenciales de administración robustas, evitando la utilización de contraseñas predeterminadas y reduciendo el riesgo de accesos no autorizados.
“La seguridad no debería convertirse en un obstáculo para la productividad. Nuestro objetivo es que el cliente no tenga que elegir entre proteger su infraestructura o poner en marcha rápidamente sus procesos de etiquetado. La tecnología debe permitir ambas cosas”, añade Miguel Sarwat.
Comunicaciones cifradas y firmware protegido
Las impresoras de etiquetas Toshiba incorporan protocolos seguros estándar del sector, como HTTPS mediante SSL/TLS y SNMPv3, para proteger las comunicaciones y la gestión remota del dispositivo.
Los equipos también cuentan con mecanismos de actualización mediante firmware firmado digitalmente, diseñados para impedir la instalación de versiones alteradas, no autorizadas o procedentes de fuentes no verificadas.
Estas capacidades se complementan con prácticas de actualización continua y gestión de vulnerabilidades, orientadas a mantener la protección de los dispositivos durante todo su ciclo de vida.
A-BRID: una lista blanca para proteger la impresión industrial
Las impresoras Toshiba basadas en la plataforma A-BRID incorporan una capa adicional de protección mediante un sistema de lista blanca de aplicaciones.
Este mecanismo permite ejecutar únicamente aplicaciones y componentes firmados digitalmente, probados y certificados por Toshiba. Cualquier software no autorizado o potencialmente malicioso queda bloqueado antes de poder ejecutarse en el dispositivo.
A-BRID combina esta protección con capacidades avanzadas de conectividad, integración con aplicaciones corporativas, administración en la nube y adaptación de los flujos de impresión, convirtiendo la impresora en una plataforma inteligente para entornos industriales conectados.
Esta arquitectura permite, además, ejecutar determinadas aplicaciones directamente en la impresora, facilitar su integración en infraestructuras tecnológicas heterogéneas y gestionar los dispositivos de forma centralizada.
Preparadas para el nuevo marco europeo
La estrategia de Toshiba se alinea con el progresivo refuerzo de la regulación europea aplicable a productos y dispositivos conectados.
Desde el 1 de agosto de 2025 son aplicables determinados requisitos de ciberseguridad contemplados en la normativa RED para ciertas categorías de equipos radioeléctricos. Estos requisitos persiguen mejorar la protección de las redes, los datos personales y los usuarios frente a determinados riesgos digitales.
Paralelamente, el Reglamento Europeo de Ciberresiliencia, conocido como Cyber Resilience Act, establece requisitos horizontales de ciberseguridad para productos con elementos digitales, incluyendo principios como la seguridad desde el diseño, la gestión de vulnerabilidades y la protección durante todo el ciclo de vida del producto.
Las obligaciones de notificación de vulnerabilidades explotadas activamente e incidentes graves comenzarán a aplicarse el 11 de septiembre de 2026, mientras que las principales obligaciones del reglamento serán aplicables a partir del 11 de diciembre de 2027.
“El cumplimiento normativo es imprescindible, pero nuestra responsabilidad va más allá de cumplir una fecha o incorporar una función concreta. Se trata de ofrecer a nuestros clientes plataformas fiables, actualizables y preparadas para integrarse de forma segura en sus procesos digitales durante muchos años”, concluye Miguel Sarwat.
Con este enfoque, Toshiba ofrece a empresas industriales, operadores logísticos, distribuidores, comercios, organizaciones sanitarias y compañías de transporte un equilibrio entre protección, conectividad y facilidad de uso, reduciendo la complejidad operativa sin renunciar a los niveles de seguridad que exige el nuevo escenario digital europeo.