La plataforma A-BRID permite transformar directamente en la impresora los datos y formatos de las etiquetas, incorporando nueva información o códigos QR sin realizar cambios en las aplicaciones que generan la impresión.
La entrada en aplicación del nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) está obligando a las empresas a revisar no sólo cómo diseñan y gestionan sus envases, sino también la información asociada a ellos. Toshiba facilita este proceso mediante su nueva generación de impresoras industriales BX con tecnología A-BRID, capaces de adaptar el contenido y formato de las etiquetas directamente en el dispositivo, sin necesidad de modificar los sistemas ERP, WMS o las aplicaciones corporativas existentes.
El PPWR comenzó a aplicarse de forma general en toda la Unión Europea el pasado 12 de agosto de 2026 y establece un marco común para todo el ciclo de vida de los envases. Entre otras medidas, la normativa introducirá progresivamente nuevos requisitos de información, reciclabilidad, reutilización y etiquetado, con un sistema armonizado de etiquetado previsto a partir de 2028.
El alcance del reto es significativo. Según los últimos datos de Eurostat, en 2023 se generaron en la Unión Europea 79,7 millones de toneladas de residuos de envases, equivalentes a 177,8 kilogramos por habitante. El 40,4% correspondió a papel y cartón, el 19,8% a plástico y el 18,8% a vidrio. Además, la cantidad de residuos de envases por habitante sigue siendo 21,2 kilos superior a la registrada diez años antes.
La Comisión Europea advierte además de que, sin nuevas medidas, los residuos de envases podrían aumentar otro 19% hasta 2030, mientras que los residuos procedentes de envases de plástico podrían crecer hasta un 46%.
El problema no es imprimir una nueva etiqueta
Para Toshiba, uno de los retos menos visibles de la nueva normativa se encuentra en los sistemas informáticos que existen detrás del etiquetado.
En muchas organizaciones industriales, logísticas y de distribución, las etiquetas son generadas automáticamente por sistemas ERP, WMS, MES u otras aplicaciones corporativas. Incorporar nuevos elementos de información puede exigir modificar plantillas, aplicaciones o interfaces que llevan años integradas en los procesos productivos.
“Cuando hablamos de una nueva regulación solemos pensar en cambiar la etiqueta, pero el verdadero problema puede estar varios niveles por detrás. Una modificación aparentemente sencilla puede obligar a revisar aplicaciones, desarrollos e integraciones que afectan a miles o millones de etiquetas al año”, explica Miguel Sarwat, Director de Marketing y Comunicación de Toshiba Tec en España.
Según Sarwat, “nuestra filosofía es justamente la contraria: si podemos realizar la adaptación en la propia impresora, no tiene sentido obligar al cliente a modificar un ERP o un WMS que está funcionando correctamente. La tecnología debe absorber la complejidad normativa, no trasladarla a la empresa”.
Transformar la etiqueta directamente en la impresora
La arquitectura A-BRID de las impresoras industriales Toshiba BX permite ejecutar aplicaciones directamente en el dispositivo y actuar sobre los datos recibidos antes de realizar la impresión.
Mediante Print Data Converter, la impresora puede recibir la etiqueta generada por la aplicación original, modificar determinados elementos y producir el nuevo formato sin alterar el flujo de impresión existente.
Esto permite, por ejemplo, incorporar un código QR, añadir información adicional o modificar el contenido y disposición de determinados campos manteniendo el ERP, WMS o software de etiquetado actual.
De esta forma, una empresa puede mantener la infraestructura tecnológica que utiliza actualmente y trasladar parte de la lógica necesaria para adaptar el etiquetado a la propia impresora.
“La impresora deja de ser el último elemento pasivo de una cadena de información. Con A-BRID puede convertirse en una capa inteligente entre el sistema corporativo y la etiqueta física, capaz de interpretar y adaptar los datos antes de imprimirlos”, señala Miguel Sarwat.
Menos desarrollos y menos etiquetas obsoletas
Este planteamiento permite además reducir otro de los costes derivados de los cambios regulatorios: el stock de etiquetas preimpresas.
Cuando una modificación normativa afecta a información previamente impresa, las empresas pueden verse obligadas a sustituir existencias de etiquetas o embalajes que todavía son perfectamente utilizables.
La posibilidad de incorporar información variable en el momento de la impresión permite reducir la dependencia de estos materiales preimpresos y proporciona mayor flexibilidad para realizar futuras actualizaciones. Toshiba identifica entre las principales ventajas de este modelo la reducción de modificaciones de software, la protección de los sistemas existentes y la disminución del riesgo de mantener stocks de etiquetas que puedan quedar obsoletas.
El QR como nueva puerta de acceso a la información
El PPWR contempla además diferentes mecanismos de información digital mediante códigos QR u otros soportes digitales estandarizados y abiertos para determinados usos y situaciones.
Por ejemplo, el reglamento permite utilizar estos soportes para proporcionar información adicional sobre los componentes de un envase y facilitar su correcta clasificación, así como para determinados datos relacionados con productores o sistemas de responsabilidad ampliada.
La capacidad de las impresoras Toshiba para generar dinámicamente estos códigos permite a las organizaciones incorporar información digital sin tener que rediseñar necesariamente todas sus aplicaciones de etiquetado.
“Estamos pasando de una etiqueta concebida exclusivamente para ser leída a una etiqueta que también puede convertirse en una puerta de acceso a información digital. El QR permite ampliar enormemente la cantidad de información disponible sin aumentar físicamente el tamaño de la etiqueta”, destaca Sarwat.
Una infraestructura preparada para futuros cambios regulatorios
Para Toshiba, la relevancia de esta arquitectura va más allá del propio PPWR.
La creciente incorporación de identificación digital, trazabilidad y acceso a información asociada al producto hace prever que las empresas tendrán que modificar sus sistemas de etiquetado con mayor frecuencia durante los próximos años.
El Pasaporte Digital de Producto (DPP) constituye otro ejemplo de esta evolución. La Comisión Europea puso en marcha en julio de 2026 el registro europeo del DPP, una infraestructura que permitirá soportar progresivamente los pasaportes digitales exigidos por diferentes regulaciones europeas.
Por ello, Toshiba ha diseñado A-BRID como una plataforma capaz de ampliar las funciones de la impresora y adaptar los flujos de impresión a nuevas necesidades sin tener que sustituir necesariamente los sistemas existentes.
“PPWR es un buen ejemplo de algo que veremos cada vez con más frecuencia. Las empresas necesitan una infraestructura de etiquetado que pueda evolucionar cuando cambian las reglas del mercado. No se trata únicamente de estar preparados para una normativa concreta, sino de estar preparados para la siguiente”, concluye Miguel Sarwat.
Las soluciones A-BRID y Print Data Converter están disponibles en la nueva generación de impresoras industriales Toshiba BX, destinada a entornos de fabricación, logística, transporte, retail y otras aplicaciones profesionales de etiquetado.